14 de julio de 2013

TITERE EMOCIONAL


TITERE EMOCIONAL
Foto: TITERE EMOCIONAL


De pronto, nos damos cuenta que alguien en nuestra vida está sacando ventaja de nosotros y nos incita a hacer o incluso a aguantar situaciones que no nos gustan. 

Los titiriteros emocionales son estas personas que disponen de distintas herramientas manipuladoras sabiendo qué botones apretar y de qué hilos estirar para llevarte a satisfacerlos, aún a costa tuya. Te hacen sentir como si fueras un títere del que disponen cuando tienen ganas porque se les antojó jugar con él. 

Algunos vienen bajo la máscara seductora y que necesitan una audiencia que lo estén adorando, cuando ya no lo hagan más buscará otro escenario. Son los narcisistas, te hacen creer en ellos, algunos se venden a sí mismos como grandiosos, generosos, te regalan cosas, manipulan los hechos y distorsionan tu percepción a gran velocidad. Son muy demandantes para obtener un “Sí” de tu parte, te están todo el tiempo detrás. Si ya lo descubriste y buscas salir de su influencia, te acusarán de desleal y traidor, y buscará hacer saber a otros tu falta para que te exilien del sistema. 

Otros aparecen con la máscara de destructor insaciable o depredador. Se presentan como necesitados y tú eres la única persona que les puede ayudar, te cuentan su miseria humana y te presentan un problema extremadamente conmovedor. Estos no necesitan un público que los adore, necesitan una víctima que haga cosas por él. Que trabaje, que lo mantenga, que les resuelva un problema, que le pague sus vicios, que lo lleves y que lo traigas, incluso te pueden embarcar en un negocio, te ofrecerán un proyecto maravilloso y luego dejarte con las deudas. Si reclamas se ofenden y te reprochan por ser tan “materialista” o mala pareja, amigo o pariente. Una vez que dejas satisfecha su necesidad desaparecen, algunos vuelven cuando necesitan más. 

Otros titiriteros son aquellos dramáticos o emocionalmente inestables. Estos son muy impredecibles, porque nunca sabes de qué humor estarán ese día. Son intolerantes, explosivos por cosas insignificantes y a los diez minutos están como si nada hubiera pasado. Te maltratan verbalmente por cualquier cosa. Tienen que ser el centro de tu atención y sus necesidades van primero. La relación con ellos es una montaña rusa, actúan más por emociones. No están interesados en la lógica ni en la razón, por lo cual no sirve de nada que des argumentos de su conducta. Solo quieren atención inmediata, te hacen responsables por sus cambios de humor negativos. Hacen escenas hasta en público para avergonzarte y que cedas o aprendas. Si quieres dejar la relación harán un gran drama, pueden suplicar y prometerte lo que sea para que no lo dejes. Incluso hasta pueden amenazar con quitarse la vida. 

De manera consciente o inconsciente, el chantajista emocional detecta en los otros ciertos patrones de conducta y debilidades. Es muy hábil para descubrir cuáles son esos botones que tiene que apretar para que la otra persona funcione de la manera que él quiere. Ya sea inyectando culpa, o con enojo, con miedo, con ansiedad, con tristeza, para poder obtener aquello que desea. 

Una persona sana no antepone sus necesidades a través de anular la de los otros. Normalmente en una relación debería ser “porque te quiero te elijo y te doy mi cariño y mi atención”, en cambio, en una relación de chantaje es “si quieres mi atención y mi cariño tienes que hacer lo que yo te diga, como yo te diga y cuando yo te lo diga, porque si no haces eso, te pago con esta”. Y así se termina convirtiendo en una relación de necesidades. 

Un punto a tener en cuenta es que no existe titiritero sin títere. Si te mantienes a sabiendas en una relación así, recuerda que tienes la pareja para la que te alcanzó, así que no eres víctima sino corresponsable, porque no hay nada que tú puedas hacer para “curar” a estos enfermos emocionales. Y si persistes, muy probablemente tienes problemas con tu autoestima que te impiden pensar en la posibilidad de que eres capaz de aspirar a algo mejor, a una vida más libre y plena.

A veces el titiritero de tu vida no es una pareja, sino tu madre, padre, hermano o socio. No tienes que querer menos, ni dejar de querer para liberarte. Tienes que quererte más, reconocer el chantaje y atender tus debilidades propias para poder de una vez cortar esos hilos. 

No pretendas negociar con el chantajista, ni intentes convencerlo para que abandone su profesión de titiritero. Lo que sí puedes hacer es buscar la ayuda necesaria para dejar de ser un títere emocional.



De pronto, nos damos cuenta que alguien en nuestra vida está sacando ventaja de nosotros y nos incita a hacer o incluso a aguantar situaciones que no nos gustan.

Los titiriteros emocionales son estas personas que disponen de distintas herramientas manipuladoras sabiendo qué botones apretar y de qué hilos estirar para llevarte a satisfacerlos, aún a costa tuya. Te hacen sentir como si fueras un títere del que disponen cuando tienen ganas porque se les antojó jugar con él.

Algunos vienen bajo la máscara seductora y que necesitan una audiencia que lo estén adorando, cuando ya no lo hagan más buscará otro escenario. Son los narcisistas, te hacen creer en ellos, algunos se venden a sí mismos como grandiosos, generosos, te regalan cosas, manipulan los hechos y distorsionan tu percepción a gran velocidad. Son muy demandantes para obtener un “Sí” de tu parte, te están todo el tiempo detrás. Si ya lo descubriste y buscas salir de su influencia, te acusarán de desleal y traidor, y buscará hacer saber a otros tu falta para que te exilien del sistema.

Otros aparecen con la máscara de destructor insaciable o depredador. Se presentan como necesitados y tú eres la única persona que les puede ayudar, te cuentan su miseria humana y te presentan un problema extremadamente conmovedor. Estos no necesitan un público que los adore, necesitan una víctima que haga cosas por él. Que trabaje, que lo mantenga, que les resuelva un problema, que le pague sus vicios, que lo lleves y que lo traigas, incluso te pueden embarcar en un negocio, te ofrecerán un proyecto maravilloso y luego dejarte con las deudas. Si reclamas se ofenden y te reprochan por ser tan “materialista” o mala pareja, amigo o pariente. Una vez que dejas satisfecha su necesidad desaparecen, algunos vuelven cuando necesitan más.

Otros titiriteros son aquellos dramáticos o emocionalmente inestables. Estos son muy impredecibles, porque nunca sabes de qué humor estarán ese día. Son intolerantes, explosivos por cosas insignificantes y a los diez minutos están como si nada hubiera pasado. Te maltratan verbalmente por cualquier cosa. Tienen que ser el centro de tu atención y sus necesidades van primero. La relación con ellos es una montaña rusa, actúan más por emociones. No están interesados en la lógica ni en la razón, por lo cual no sirve de nada que des argumentos de su conducta. Solo quieren atención inmediata, te hacen responsables por sus cambios de humor negativos. Hacen escenas hasta en público para avergonzarte y que cedas o aprendas. Si quieres dejar la relación harán un gran drama, pueden suplicar y prometerte lo que sea para que no lo dejes. Incluso hasta pueden amenazar con quitarse la vida.

De manera consciente o inconsciente, el chantajista emocional detecta en los otros ciertos patrones de conducta y debilidades. Es muy hábil para descubrir cuáles son esos botones que tiene que apretar para que la otra persona funcione de la manera que él quiere. Ya sea inyectando culpa, o con enojo, con miedo, con ansiedad, con tristeza, para poder obtener aquello que desea.

Una persona sana no antepone sus necesidades a través de anular la de los otros. Normalmente en una relación debería ser “porque te quiero te elijo y te doy mi cariño y mi atención”, en cambio, en una relación de chantaje es “si quieres mi atención y mi cariño tienes que hacer lo que yo te diga, como yo te diga y cuando yo te lo diga, porque si no haces eso, te pago con esta”. Y así se termina convirtiendo en una relación de necesidades.

Un punto a tener en cuenta es que no existe titiritero sin títere. Si te mantienes a sabiendas en una relación así, recuerda que tienes la pareja para la que te alcanzó, así que no eres víctima sino corresponsable, porque no hay nada que tú puedas hacer para “curar” a estos enfermos emocionales. Y si persistes, muy probablemente tienes problemas con tu autoestima que te impiden pensar en la posibilidad de que eres capaz de aspirar a algo mejor, a una vida más libre y plena.

A veces el titiritero de tu vida no es una pareja, sino tu madre, padre, hermano o socio. No tienes que querer menos, ni dejar de querer para liberarte. Tienes que quererte más, reconocer el chantaje y atender tus debilidades propias para poder de una vez cortar esos hilos.

No pretendas negociar con el chantajista, ni intentes convencerlo para que abandone su profesión de titiritero. Lo que sí puedes hacer es buscar la ayuda necesaria para dejar de ser un títere emocional.

4 de julio de 2013

El poder de los cuentos: Mama, Papa me cuentan un cuento...

El poder de los cuentos: como desarrollan la imaginación, la relaciones interpersonales, etc.



Cuentos, relatos y leyendas nos llevan a mundos irreales donde la tarea de educar a nuestros hijos resulta más fácil. No se trata de llegar a casa después de un día agotador y ponerse a LEER el cuento que nos reclama nuestro hijo, sino de COMPARTIR con él un apasionante mundo de fantasía. Ver cómo expresa su angustia ante la pócima de la bruja, sus deseos de llegar al castillo antes que el dragón, sus ansias de salvar a la princesa… y finalmente la recompensa de un final feliz.

La tarea más importante y más difícil de la educación de un hijo es la de ayudarlo a encontrar sentido a la vida. Son palabras de Bruno Bettelheim, educador, psicólogo infantil y autor de numerosas obras dedicadas al mundo de los cuentos.

21 de junio de 2013

PERSONAS QUE SE AUTOLESIONAN... ¿QUE ES LA AUTOLESION? INVESTIGACION Y ALTERNATIVAS


 La  Auto-Lesión



Todos llegamos hacer cosas que no son buenas para nosotros y que nos hacen daño.  También hacemos cosas que nos hacen daño físico pero que su intención principal es para algo diferente.  Algunas formas de hacerse daño son culturalmente sancionadas mientras que otras son vistas como patológicas. ¿Cuál es cuál?

Para distinguirlos se puede analizar si el hacerse daño es deliberado y causa un daño físico de inmediato.  Por ejemplo, cortarte, quemarte o pegarte con un martillo son claramente actos de auto-lesión inmediata y deliberada.  En cambio el fumar, los problemas alimenticios, el no hacer ejercicio, etc. son actos que hacen daño a la larga pero en el momento de hacerlos no se  busca un daño inmediato.  Ahora bien, ¿dónde quedan los tatuajes y el piercing (hacer perforaciones para aretes, anillos, etc)?
El primer paso para clasificar la autolesión, como lo demostró Favazza (1996), es decidir qué tipo de autolesión es patológica y qué tipo es culturalmente sancionada.
La autolesión que es socialmente sancionada se divide en dos grupos: Rituales y Prácticas.  Modificar el propio cuerpo (tatuajes, piercings, etc) puede caer en cualquiera de estos dos grupos.
Los Rituales reflejan una tradición cultural, y normalmente tienen una fundamentación simbólica, y representan una forma en que el individuo se conecta con su comunidad.  Los Rituales pueden tener el propósito de curación, de expresión de espiritualidad, o para fines de demostrar un orden social.  En cambio las Prácticas tienen poco significado cultural o simbólico y muchas veces son una respuesta a lo que está de moda.  Las Prácticas se hacen con fines de decoración y/o para identificarse con un grupo cultural.
La auto-lesión patológica se puede clasificar en: fines de suicidio, auto-mutilación (que se subdivide en mayor, estereotípica y superficial / moderada), o en conducta enferma.

RETRASO MENTAL




El “Retraso Mental” ha tenido diversas denominaciones a lo largo de la historia. Hasta el siglo XVIII predomino el término “idiotismo”, referidos a una serie de trastornos deficitarios. Más tarde el psiquiatra Kraepelin introduce el término “oligofrenia” (poca – inteligencia). Desde entonces se han sucedido diferentes nombres: anormalidad, deficiencia, insuficiencia, subnormalidad, etc... Actualmente, se tiende a evitar aquellas denominaciones que puedan interpretarse como peyorativas o discriminantes. Se utiliza el término discapacidad intelectual y, en niños escolarizados, siguiendo las directrices señaladas por la LOGSE, se engloban dentro del colectivo de “alumnos con necesidades educativas especiales”. Sin embargo, el término que sigue apareciendo en los diferentes sistemas clasificatorios (DSM-IV, CIE-10) y referido específicamente al nivel de competencia intelectual, es el de Retraso Mental. La esencia de este trastorno es el déficit intelectual pero hay que tener en cuenta que la inteligencia no es una cualidad concreta que afecta sólo a lo puramente intelectual o cognitivo sino que influye en toda la personalidad y toda ella estará afectada en el R.M.
2- Criterios diagnósticos y tipos de Retrazo Mental
Las diferentes clasificaciones internacionales y europeas consideran el Retraso Mental como: “Un desarrollo mental incompleto o detenido que produce el deterioro de las funciones completas de cada época del desarrollo, tales como las cognoscitivas, lenguaje, motrices y socialización” Se trata, pues, de una visión pluridimensional del R.M. en sus aspectos biológicos, psicológicos, pedagógicos, familiar y social.

17 de junio de 2013

Mi hijo es inseguro?


La seguridad en uno mismo no es una cualidad innata que poseen algunas personas. Más bien es una consecuencia del nivel de autoestima conseguido. ¿De qué factores depende la autoestima en un niño?¿Cómo podemos los padres incrementar el nivel de autoestima de nuestros hijos?    



Es posible que hayas notado que tu hijo, de pocos años, se comporta de forma insegura: no se atreve a hacer algunas cosas él solo, le cuesta relacionarse con otros niños, no consigue progresar en sus primeros aprendizajes escolares, se rinde al primer intento, tiene un sentido del ridículo muy acentuado... Aunque quizás tu hijo es muy pequeño todavía, seguramente te preguntarás si puedes hacer algo para conseguir que viva las cosas sin pasarlo tan mal, de una manera más libre y espontánea. La respuesta es sí.