¿QUE ES EL AUTISMO?
Es una discapacidad madurativa
con un sustrato neurológico y con un componente genético. Puede asociarse a muy
diferentes trastornos neurobiológicos y a niveles intelectuales muy variados. El autismo es una patología compleja del cerebro, que
conlleva problemas sociales, de conducta y del lenguaje. El autismo no
distingue de clase social o posición económica. Cualquier niño puede verse
afectado por el autismo, una enfermedad que impacta a la familia de muchas
formas.
Varios estudios indican que dicha
afección se presenta aproximadamente en 4 de cada 1000 partos. Las causas de su
aparición, hoy en día, siguen siendo totalmente desconocidas, por lo que
actualmente se define el autismo infantil como un trastorno del desarrollo.
El autismo es un enigma
inquietante que afecta tanto al niño como a toda la familia. El cuidado que
requiere un niño autista es muy exigente para la familia del niño(a). Los
padres están expuestos a múltiples desafíos, que tienen un impacto fuerte en la
familia a nivel emocional, económico y cultural. El apoyo profesional puede
ayudar a lidiar con un niño con autismo. Los expertos pueden ayudar a los
padres a manejar las conductas. El cuidado de un niño con autismo puede ser
exhaustivo y frustrante. Desgraciadamente, no todas las familias tienen acceso
a estos servicios profesionales, ya sea por falta de conocimiento o de recursos
económicos.
Las causas del autismo aún se
desconocen, pero existen algunas teorías que pueden explicar la enfermedad.
¿Cuáles son las causas del autismo?
1.- Las relaciones del niño
autista con su entorno y su ambiente social. Algunos estudios relacionan el
autismo con una falta de afectividad en la infancia. En ocasiones, se ha
relacionado el autismo con una educación sostenida por padres distantes, fríos
y demasiado intelectuales.
2.-Deficiencias y anormalidades cognitivas.
Parece existir alguna base neurológica en el desarrollo de esta enfermedad,
aunque no está demostrada.
3.- Procesos bioquímicos básicos.
Se ha encontrado un exceso de secreción de serotonina en las plaquetas de los
autistas.
Perfil de un niño autista
El niño autista tiene una mirada que no mira, pero que traspasa. En
el lactante, se suele observar un balbuceo monótono del sonido, un balbuceo
tardío y una falta de contacto con su entorno, así como un lenguaje gestual. En
sus primeras interacciones con los demás, lo primero que se detecta es que no
sigue a la madre en sus intentos de comunicación y puede entretenerse con un
objeto sin saber para qué sirve.
En la etapa preescolar, el niño
empieza a parecer extraño porque no habla. Le cuesta asumir el yo e identificar
a los demás. No establece contacto con los demás de ninguna forma. Estos niños
autistas pueden presentar conductas agresivas, incluso para sí mismos. Otra
característica del autismo es la tendencia a llevar a cabo actividades de poco
alcance de manera repetitiva como dar vueltas o llevar a cabo movimientos
rítmicos con su cuerpo (aletear con sus brazos). Los autistas con un alto nivel
funcional pueden repetir los anuncios comerciales de la televisión o llevar a
cabo rituales complejos al acostarse a dormir.
En la adolescencia, se dice que
1/3 de los autistas suelen sufrir ataques epilépticos, lo cual hace pensar en
una causa de origen nervioso.
Un niño autista, tendrá un
comportamiento poco flexible. Dicho de otra forma, los niños autistas son
personas que no se toman bien los cambios en su rutina, los hechos repentinos o
las modificaciones de última hora. Un niño autista es una persona a la que le
gustan los hábitos, los hechos repetitivos y las costumbres, de ahí su falta de
flexibilidad.
Otra de las características de
los niños autistas es que es habitual, además de que el niño autista se
obsesione por una determinada conducta u objeto de su propiedad, que, sumado a
su incapacidad de comunicación, lo cual puede resultar un comportamiento
realmente difícil para la integración del niño con el resto de niños de su
edad. Fundamentalmente, uno de los
principales problemas a los que se enfrenta un niño autista es la
discriminación social entre los niños de su edad. Bien sea por desinformación ó
por la propia inmadurez de los niños, es importante que un niño con un
trastorno de espectro autista tenga un entorno que sea paciente, perseverante y
motivador, ya que dicho entorno fomentará significativamente la integración de
los niños autistas.
Resumen de los síntomas que indican que el niño es autista
-
Acentuada falta de reconocimiento de la
existencia o de los sentimientos de los demás.
-
Ausencia de búsqueda de consuelo en momentos de
aflicción.
-
Ausencia de capacidad de imitación.
-
Ausencia de juego social.
-
Ausencia de vías de comunicación adecuadas.
-
Marcada anormalidad en la comunicación no
verbal.
-
Ausencia de actividad imaginativa, como jugar a
ser adulto.
-
Marcada anomalía en la emisión del lenguaje con
afectación.
-
Anomalía en la forma y contenido del lenguaje.
-
-
Movimientos corporales estereotipados.
-
Preocupación persistente por parte de objetos.
-
Intensa aflicción por cambios en aspectos
insignificantes del entorno.
-
Insistencia irracional en seguir rutinas con
todos sus detalles.
-
Limitación marcada de intereses, con
concentración en un interés particular.
¿Existe tratamiento?
La educación especial es el
tratamiento fundamental y puede darse en la escuela específica o bien en
dedicación muy individualizada (INPA). Se puede recurrir a la psicoterapia,
aunque los resultados son escasos debido a que el déficit cognitivo y del
lenguaje dificultan la terapéutica. El apoyo familiar es de gran utilidad. Los
padres deben saber que la alteración autista no es un trastorno afectivo
relacionado con la crianza. Es recomendable buscar y mantener contactos con
asociaciones para padres de niños autistas. Hay considerar también el
tratamiento farmacológico, que deberá estar indicado por un médico
especialista.
¿Se puede curar el autismo?
El autismo no tiene curación. Es
un síndrome que definió en 1943 un psiquiatra de origen austriaco llamado Leo
Kanner. Hoy en día, 50 años después, aún no se conocen las causas que originan
esa grave dificultad para relacionarse.
¿Qué pueden hacer los padres?
Los padres que sospechan que su
niño puede ser autista, deben consultar al pediatra para que los refiera a un
psiquiatra de niños y adolescentes, quien puede diagnosticar con certeza el
autismo, su nivel de severidad y determinar las medidas educacionales
apropiadas. El autismo es una enfermedad y los niños autistas pueden tener una
incapacidad seria para toda la vida. Sin embargo, con el tratamiento adecuado,
algunos niños autistas pueden desarrollar ciertos aspectos de independencia en
sus vidas.
Los padres deben de alentar a sus
niños autistas para que desarrollen esas destrezas que hacen uso de sus puntos
fuertes, de manera que se sientan bien consigo mismos. El psiquiatra, además de
tratar al niño, puede ayudar a la familia a resolver el estrés; por ejemplo,
puede ayudar a los hermanos, que se sienten ignorados por el cuidado que
requiere el niño autista, o que se sienten abochornados si traen a sus amigos a
la casa. El psiquiatra de niños y adolescentes puede ayudar a los padres a
resolver los problemas emocionales que surgen como resultado de vivir con un
niño autista y orientarlos para que puedan crear un ambiente favorable para el
desarrollo y la enseñanza del niño.
¿Cómo impacta el autismo en la familia?
1. Salud mental. A los padres, a
veces, nos deprime el sentimiento de impotencia por no saber dónde acudir.
2. Educación especial. Los niños
con autismo necesitan de una educación especial y no siempre existen centros
especializados que contemplen el autismo dentro de las pautas generales del
sistema educativo. Este tipo de educación especial es más adecuada para ayudar
a nuestros hijos.
3. Gastos. Derivados de facturas
relacionadas con consultas de médicos, psiquiatras y logopedas. Los niños con
autismo necesitan diversas terapias del lenguaje, físicas y ocupacionales para
mejorar su independencia y para desarrollar sus patrones sociales.
4. Medicamentos. Aunque existen
medicinas para tratar el autismo, algunos fármacos se utilizan para ayudar a
controlar los síntomas.
5. Relación con los hermanos. Los
hermanos de niños con autismo sufren mucho porque, a veces, sienten que se
quedan a un lado.
6. Relación de pareja. Las
relaciones de pareja pasan por graves pruebas y el resultado es un alto índice
de divorcios.
Reacciones de los padres ante el autismo
El autismo afecta a toda la
familia. Cuando los padres tratan de describir su vida con un hijo con autismo,
usan diferentes términos como: doloroso, molesto, difícil, normal, complicado,
hace madurar, desilusionante y traumático son algunos de los más habituales. Lo
cierto es que cada familia y dentro de ésta, cada miembro de la familia, se ve
afectado por el miembro autista de una manera diferente.
El impacto que produce el
autismo, además de variar en las familias, y en los individuos que las forman,
cambia según la etapa en que se encuentre cada uno. El efecto del autismo es
similar al que produce cualquier otra incapacidad permanente en un miembro de
la familia, por lo que existen aspectos que son comunes a otras discapacidades.
Ciertamente, tener un hijo autista puede ser una de las experiencias más
devastadoras para los padres en particular, pero también para los otros hijos.
Somete a la familia a graves tensiones y muchos de los que han logrado
sobreponerse, forman hoy día parte de grupos de apoyo donde comparten sus experiencias
para ayudar a otros a enfrentar la mayor fuente de preocupación, que es el
miedo a lo desconocido. Con frecuencia, los padres se sienten mal por la
diversidad, la intensidad y la contradicción de los sentimientos que tienen
respecto al hijo autista y a la situación en la que viven. Con una ayuda
eficaz, se pueden canalizar estos sentimientos para asumirlos.
Periodos críticos de transición familiar
Cada familia hace frente a este
reto con su propio estilo. Sin embargo, hay elementos comunes que vale la pena
destacar, y que normalmente se presentan en las diferentes etapas. Estos son
los cuatro períodos críticos de transición por los que pasan todas las
familias:
- Al recibir el diagnóstico
- Durante los años escolares
- Adolescencia
- Madurez.
¿Quiere saber qué tipo de juegos
son los más indicados para los niños con autismo? En este artículo le indicamos
los más beneficiosos y que han logrado mejores resultados según diversos
estudios.
En primer lugar, cuanto antes se
detecte el trastorno y el autismo infantil en los niños autistas, antes se
podrá poner en marcha una serie de medidas que, sin solucionar el problema,
harán que tanto su hijo como usted mismo, logréis una conexión y un sentimiento
de empatía con mayor facilidad.
Por ejemplo, a partir de los 8
meses de edad, uno de los juegos más populares para niños autistas es levantar
a su hijo en brazos y sujetarlo en el aire cada pocos segundos. El niños
finalmente se anticipará al momento en el que volverá a alzarlo, y se reirá
segundos antes, al imaginarse lo que va a suceder.
Por otro lado, el juego de los “lobitos
y las palmitas” favorecen que su hijo acepte tocar y ser tocado por sus padres.
Eso mejora significativamente la confianza mutua.
Si su hijo tiene ya unos años, el
“pilla pilla” le hará no sólo realizar ejercicio, sino que reforzará los lazos
de su grupo más cercano de amigos.
Por último, como un juego para
niños autistas por las noches, es importante saber que el acto de contar
cuentos puede ser un juego realmente productivo, ya que fomenta la
concentración del niño sobre la historia, favorece su imaginación y enriquece
el lenguaje, por no hablar del lazo de unión que empieza a presentarse con la
persona que le lea el cuento todas las noches.
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