5 de abril de 2013

AUTISMO INFANTIL





¿QUE ES EL  AUTISMO?


Es una discapacidad madurativa con un sustrato neurológico y con un componente genético. Puede asociarse a muy diferentes trastornos neurobiológicos y a niveles intelectuales muy variados. El autismo es una patología compleja del cerebro, que conlleva problemas sociales, de conducta y del lenguaje. El autismo no distingue de clase social o posición económica. Cualquier niño puede verse afectado por el autismo, una enfermedad que impacta a la familia de muchas formas.
Varios estudios indican que dicha afección se presenta aproximadamente en 4 de cada 1000 partos. Las causas de su aparición, hoy en día, siguen siendo totalmente desconocidas, por lo que actualmente se define el autismo infantil como un trastorno del desarrollo.
El autismo es un enigma inquietante que afecta tanto al niño como a toda la familia. El cuidado que requiere un niño autista es muy exigente para la familia del niño(a). Los padres están expuestos a múltiples desafíos, que tienen un impacto fuerte en la familia a nivel emocional, económico y cultural. El apoyo profesional puede ayudar a lidiar con un niño con autismo. Los expertos pueden ayudar a los padres a manejar las conductas. El cuidado de un niño con autismo puede ser exhaustivo y frustrante. Desgraciadamente, no todas las familias tienen acceso a estos servicios profesionales, ya sea por falta de conocimiento o de recursos económicos.
Las causas del autismo aún se desconocen, pero existen algunas teorías que pueden explicar la enfermedad.
¿Cuáles son las causas del autismo?




1.- Las relaciones del niño autista con su entorno y su ambiente social. Algunos estudios relacionan el autismo con una falta de afectividad en la infancia. En ocasiones, se ha relacionado el autismo con una educación sostenida por padres distantes, fríos y demasiado intelectuales.
 2.-Deficiencias y anormalidades cognitivas. Parece existir alguna base neurológica en el desarrollo de esta enfermedad, aunque no está demostrada.
3.- Procesos bioquímicos básicos. Se ha encontrado un exceso de secreción de serotonina en las plaquetas de los autistas.
Perfil de un niño autista
El niño autista tiene una mirada que no mira, pero que traspasa. En el lactante, se suele observar un balbuceo monótono del sonido, un balbuceo tardío y una falta de contacto con su entorno, así como un lenguaje gestual. En sus primeras interacciones con los demás, lo primero que se detecta es que no sigue a la madre en sus intentos de comunicación y puede entretenerse con un objeto sin saber para qué sirve.
En la etapa preescolar, el niño empieza a parecer extraño porque no habla. Le cuesta asumir el yo e identificar a los demás. No establece contacto con los demás de ninguna forma. Estos niños autistas pueden presentar conductas agresivas, incluso para sí mismos. Otra característica del autismo es la tendencia a llevar a cabo actividades de poco alcance de manera repetitiva como dar vueltas o llevar a cabo movimientos rítmicos con su cuerpo (aletear con sus brazos). Los autistas con un alto nivel funcional pueden repetir los anuncios comerciales de la televisión o llevar a cabo rituales complejos al acostarse a dormir.
En la adolescencia, se dice que 1/3 de los autistas suelen sufrir ataques epilépticos, lo cual hace pensar en una causa de origen nervioso.
Un niño autista, tendrá un comportamiento poco flexible. Dicho de otra forma, los niños autistas son personas que no se toman bien los cambios en su rutina, los hechos repentinos o las modificaciones de última hora. Un niño autista es una persona a la que le gustan los hábitos, los hechos repetitivos y las costumbres, de ahí su falta de flexibilidad.
Otra de las características de los niños autistas es que es habitual, además de que el niño autista se obsesione por una determinada conducta u objeto de su propiedad, que, sumado a su incapacidad de comunicación, lo cual puede resultar un comportamiento realmente difícil para la integración del niño con el resto de niños de su edad.   Fundamentalmente, uno de los principales problemas a los que se enfrenta un niño autista es la discriminación social entre los niños de su edad. Bien sea por desinformación ó por la propia inmadurez de los niños, es importante que un niño con un trastorno de espectro autista tenga un entorno que sea paciente, perseverante y motivador, ya que dicho entorno fomentará significativamente la integración de los niños autistas.
Resumen de los síntomas que indican que el niño es autista
-          Acentuada falta de reconocimiento de la existencia o de los sentimientos de los demás.
-          Ausencia de búsqueda de consuelo en momentos de aflicción.
-          Ausencia de capacidad de imitación.
-          Ausencia de juego social.
-          Ausencia de vías de comunicación adecuadas.
-          Marcada anormalidad en la comunicación no verbal.
-          Ausencia de actividad imaginativa, como jugar a ser adulto.
-          Marcada anomalía en la emisión del lenguaje con afectación.
-          Anomalía en la forma y contenido del lenguaje.
-           - Movimientos corporales estereotipados.
-          Preocupación persistente por parte de objetos.
-          Intensa aflicción por cambios en aspectos insignificantes del entorno.
-          Insistencia irracional en seguir rutinas con todos sus detalles.
-          Limitación marcada de intereses, con concentración en un interés particular.
¿Existe tratamiento?
La educación especial es el tratamiento fundamental y puede darse en la escuela específica o bien en dedicación muy individualizada (INPA). Se puede recurrir a la psicoterapia, aunque los resultados son escasos debido a que el déficit cognitivo y del lenguaje dificultan la terapéutica. El apoyo familiar es de gran utilidad. Los padres deben saber que la alteración autista no es un trastorno afectivo relacionado con la crianza. Es recomendable buscar y mantener contactos con asociaciones para padres de niños autistas. Hay considerar también el tratamiento farmacológico, que deberá estar indicado por un médico especialista.

¿Se puede curar el autismo?
El autismo no tiene curación. Es un síndrome que definió en 1943 un psiquiatra de origen austriaco llamado Leo Kanner. Hoy en día, 50 años después, aún no se conocen las causas que originan esa grave dificultad para relacionarse.
¿Qué pueden hacer los padres?
Los padres que sospechan que su niño puede ser autista, deben consultar al pediatra para que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes, quien puede diagnosticar con certeza el autismo, su nivel de severidad y determinar las medidas educacionales apropiadas. El autismo es una enfermedad y los niños autistas pueden tener una incapacidad seria para toda la vida. Sin embargo, con el tratamiento adecuado, algunos niños autistas pueden desarrollar ciertos aspectos de independencia en sus vidas.
Los padres deben de alentar a sus niños autistas para que desarrollen esas destrezas que hacen uso de sus puntos fuertes, de manera que se sientan bien consigo mismos. El psiquiatra, además de tratar al niño, puede ayudar a la familia a resolver el estrés; por ejemplo, puede ayudar a los hermanos, que se sienten ignorados por el cuidado que requiere el niño autista, o que se sienten abochornados si traen a sus amigos a la casa. El psiquiatra de niños y adolescentes puede ayudar a los padres a resolver los problemas emocionales que surgen como resultado de vivir con un niño autista y orientarlos para que puedan crear un ambiente favorable para el desarrollo y la enseñanza del niño.
¿Cómo impacta el autismo en la familia?
1. Salud mental. A los padres, a veces, nos deprime el sentimiento de impotencia por no saber dónde acudir.
2. Educación especial. Los niños con autismo necesitan de una educación especial y no siempre existen centros especializados que contemplen el autismo dentro de las pautas generales del sistema educativo. Este tipo de educación especial es más adecuada para ayudar a nuestros hijos.
3. Gastos. Derivados de facturas relacionadas con consultas de médicos, psiquiatras y logopedas. Los niños con autismo necesitan diversas terapias del lenguaje, físicas y ocupacionales para mejorar su independencia y para desarrollar sus patrones sociales.
4. Medicamentos. Aunque existen medicinas para tratar el autismo, algunos fármacos se utilizan para ayudar a controlar los síntomas.
5. Relación con los hermanos. Los hermanos de niños con autismo sufren mucho porque, a veces, sienten que se quedan a un lado.
6. Relación de pareja. Las relaciones de pareja pasan por graves pruebas y el resultado es un alto índice de divorcios.
Reacciones de los padres ante el autismo
El autismo afecta a toda la familia. Cuando los padres tratan de describir su vida con un hijo con autismo, usan diferentes términos como: doloroso, molesto, difícil, normal, complicado, hace madurar, desilusionante y traumático son algunos de los más habituales. Lo cierto es que cada familia y dentro de ésta, cada miembro de la familia, se ve afectado por el miembro autista de una manera diferente.
El impacto que produce el autismo, además de variar en las familias, y en los individuos que las forman, cambia según la etapa en que se encuentre cada uno. El efecto del autismo es similar al que produce cualquier otra incapacidad permanente en un miembro de la familia, por lo que existen aspectos que son comunes a otras discapacidades. Ciertamente, tener un hijo autista puede ser una de las experiencias más devastadoras para los padres en particular, pero también para los otros hijos. Somete a la familia a graves tensiones y muchos de los que han logrado sobreponerse, forman hoy día parte de grupos de apoyo donde comparten sus experiencias para ayudar a otros a enfrentar la mayor fuente de preocupación, que es el miedo a lo desconocido. Con frecuencia, los padres se sienten mal por la diversidad, la intensidad y la contradicción de los sentimientos que tienen respecto al hijo autista y a la situación en la que viven. Con una ayuda eficaz, se pueden canalizar estos sentimientos para asumirlos.
Periodos críticos de transición familiar
Cada familia hace frente a este reto con su propio estilo. Sin embargo, hay elementos comunes que vale la pena destacar, y que normalmente se presentan en las diferentes etapas. Estos son los cuatro períodos críticos de transición por los que pasan todas las familias:
- Al recibir el diagnóstico
- Durante los años escolares
- Adolescencia
- Madurez.
¿Quiere saber qué tipo de juegos son los más indicados para los niños con autismo? En este artículo le indicamos los más beneficiosos y que han logrado mejores resultados según diversos estudios.
En primer lugar, cuanto antes se detecte el trastorno y el autismo infantil en los niños autistas, antes se podrá poner en marcha una serie de medidas que, sin solucionar el problema, harán que tanto su hijo como usted mismo, logréis una conexión y un sentimiento de empatía con mayor facilidad.
Por ejemplo, a partir de los 8 meses de edad, uno de los juegos más populares para niños autistas es levantar a su hijo en brazos y sujetarlo en el aire cada pocos segundos. El niños finalmente se anticipará al momento en el que volverá a alzarlo, y se reirá segundos antes, al imaginarse lo que va a suceder.
Por otro lado, el juego de los “lobitos y las palmitas” favorecen que su hijo acepte tocar y ser tocado por sus padres. Eso mejora significativamente la confianza mutua.
Si su hijo tiene ya unos años, el “pilla pilla” le hará no sólo realizar ejercicio, sino que reforzará los lazos de su grupo más cercano de amigos.
Por último, como un juego para niños autistas por las noches, es importante saber que el acto de contar cuentos puede ser un juego realmente productivo, ya que fomenta la concentración del niño sobre la historia, favorece su imaginación y enriquece el lenguaje, por no hablar del lazo de unión que empieza a presentarse con la persona que le lea el cuento todas las noches.



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