QUE HACER PARA QUE MI HIJO DUERMA SOLO..
Antes de entrar de lleno en el tema, es muy importante
reconocer que a casi el 100% de los padres se les dificulta iniciar el proceso
de separación de su hijo a la hora de dormir. Durante el día parece que no hay
tanto problema para que los progenitores hagan sus actividades mientras el niño
duerme, pero en la noche les asaltan ideas preocupantes como
¿Y si se cae?
¿Y si le da calor?
¿Y si le da hambre?
¿Y si nos extraña?...
¿Y qué tal si llora?
¿Y si le da frio?
Son preguntas que muy probablemente se han hecho y
entonces corren por su hijo para que vuelva a la cama de los padres y así todos
felices.
Así mismo, muchos psicólogos brindan estrategias para lograr
que el niño duerma solo. Los padres los escuchan con atención y a todo dicen
que sí pero a la hora de llevar a su hijo a su cama llega nuevamente la
angustia, las dudas y se olvidan de todo lo que dijeron. Esto es comprensible,
así que en este artículo te dejamos algunas recomendaciones que puedes
consultar cuando gustes.
¿Por qué es importante?
Éste es uno de los primeros pasos
para que su hijo sea independiente y fortalezca su personalidad, además que
este proceso se puede lograr desde que los niños son muy pequeños, incluso
cuando todavía son bebés.
¿Cuál es la edad indicada?
Aproximadamente entre los seis y los doce meses de edad es
el momento oportuno para acostumbrar al bebé a dormir solo. Es un periodo en el
que el niño empieza a ser capaz de mantener horarios fijos de sueño y vigilia.
Será cuestión de ayudarlo a establecer horarios específicos para dormir.
¿Cómo lo hago?
Esta es la pregunta más frecuente y la más
difícil de poner en práctica.
Comunicación entre los padres.Lo más recomendable es que los
padres mantengan una comunicación sincera y abierta; es decir, que estén de
acuerdo en el momento en que quieren que su hijo duerma solo. Si alguno no está
de acuerdo, es mejor esperar.
Los padres deben estar preparados y serenos.Es muy
importante que los padres se preparen, se serenen y den al niño la oportunidad
de vivir este proceso. Si demuestran sufrimiento e intranquilidad con la
decisión que tomaron, para el bebé será muy difícil sentirse a gusto. Recuerden
que los miedos de los padres se trasmiten a los hijos y ellos podrían compartir
dichos temores.
Establezcan horarios.El bebé tiene ciclos de sueño y vigilia
que están en proceso de quedar fijos. Ustedes pueden ayudarlo estableciendo horarios
para comer, para jugar, para bañarse y, por supuesto, para dormir. Mantengan
esa disciplina y poco a poco verán resultados positivos.
Preparen el ambiente.
Verifiquen que no haya corrientes de aire ni nada que pueda ponerlo en riesgo.
Además pueden ponerle música, leerle un cuento, poner luz tenue hasta que se
duerma, decirle que van a estar al pendiente de él y que estará seguro.
¿En dónde dormirá?
Lo ideal sería que desde recién nacido
tenga su propia recámara o una cuna o cama para él. Desde ese momento se le
enseñará cuál es su lugar para dormir. Sin embargo, hay hogares en los que no
hay recursos para tener otra habitación o cama. En estos casos, el proceso
puede tardar un poco más, mientras tanto será necesario fomentar la mayor
independencia a la hora de dormir aun cuando sea en la misma cama que los
padres. Recuerden que hay espacios que los hijos deben respetar y esto se les
puede enseñar desde que son muy pequeños.
¿Y si está enfermo?
A veces sucede que los padres hayan
tenido que dormir en la misma cama con su bebé debido a alguna enfermedad. Si
sucedió antes de iniciar el proceso de separación, los padres deben informarse
con el médico si hubiera alguna complicación, si fue después de haber iniciado,
es necesario que cuando el problema de salud haya pasado, el niño regrese otra
vez a su cama o habitación.
¿Y si soy madre soltera?
Si no existe figura paterna, las
condiciones son las mismas, eres tú quien debe tranquilizarse, poner límites y
procurar que el bebé se acostumbre a dormir solo desde pequeño.
¿Y si sufre?
Es importante que sepan que su bebé no sufrirá
por estar en un espacio diferente al que estuvo en los primeros meses. Para un
niño pequeño todo lo que ocurre es nuevo, poco a poco va conociendo y
descubriendo lo que hay a su alrededor así que,
en la medida en que va conociendo su nuevo mundo, se ajusta a las nuevas
condiciones.
¿Y si llora?
Es necesario que sean pacientes. Puede suceder
que en las primeras noches el bebé no duerma tranquilo, llore, se espante, pida
de comer, haga más ruidos, etc. Por eso es importante entender que todo es un
proceso y que a los padres les toca tener paciencia. Lo recomendable es que no
lo carguen inmediatamente que empieza a llorar, consideren que su hijo no lo
hace intencionalmente, pero si lo cargan, él sabrá que puede seguir llorando
siempre porque aprenderá que de esa forma lo cargarán.
¿Y si llora más fuerte y sólo se calma cuando lo pasamos a
nuestra cama?
No lo permitan! No permitan que sus hijos duerman con ustedes aun
cuando llore más fuerte. Si regresa a la cama de sus padres, lo confundirán y
no comprenderá exactamente cuál es su espacio y cuál el de los progenitores; si
“flaquean” enseñarán al niño a ser poco tolerante y se empezarán a crear
costumbres después será muy difícil deshacer. Lo mejor es mantener la calma,
paciencia, revisar si están cubiertas sus necesidades de alimentación, aseo o
de salud y si está bien, sólo mantenerse firmes hasta que se duerma.
Sólo es cuestión de tener confianza y transmitirla al niño.
Y recuerda, si hay algo en que podemos ayudarte, puedes
ponerte en contacto con nosotros.
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