27 de septiembre de 2013

CONSTRUYENDO HABILIDADES SOCIALES EN NUESTROS HIJOS

Prepáralos para hacer y mantener amigos: Construir habilidades sociales


La sociabilidad forma parte esencial en el desarrollo integral de cualquier persona. Como parte del desarrollo se espera que los niños maduren físicamente cognitiva y emocionalmente. En el tiempo que llevo como terapeuta he sido espectadora de muchos de los problemas que presentan niños y jóvenes en su proceso de sociabilidad. 
Por ejemplo, chicos que por su personalidad libre y desinhibida tienen facilidad para iniciar una conversación o un juego con otros compañeros, pero al poco tiempo, esa “nueva amistad” desaparece. El inicio les resulta fácil, pero el poder crear amistades más profundas y mantenerlas, se vuelve imposible.

25 de septiembre de 2013

EL MIEDO



¿Qué es el miedo?
Desde la psicología, el miedo es una emoción en la que se pierde la confianza en los propios recursos para afrontar situaciones que son percibidas como peligrosas.
El peligro puede ser real o imaginario, presente o proyectado en el futuro.

Por Mario Guerra..




¿De dónde viene el miedo?
Genéticamente programados.
- Los extraños, las alturas, ciertos animales, sitios oscuros.
De aprendizajes, conscientes o inconscientes.
- El coco, el diablo, fantasmas debajo de la cama...
- De experiencias pasadas, vividas, vistas o escuchadas.
 De una evaluación de un suceso por venir.
- No tanto de lo desconocido, sino de lo que imaginamos que es o hay en lo desconocido.
 De un acto cometido y, bajo un esquema de culpa, de sus efectos que puede tener como consecuencia.
- Retaliación, venganza, “justicia divina”.

¿Cómo se suele enseñar a manejarlo?
- Negarlo, encerrarlo, disfrazarlo, combatirlo o eliminarlo como algo indeseable y que debilita a las personas.
- “¿Tienes miedo? No... para nada, simplemente no se me antoja arrojarme de un paracaídas...”
- “Yo creo que lo más prudente es no decir nada, no sea que las cosas se vayan a poner peores...”
- “No tengas miedo, no pasa nada...”
- Siempre pasa algo y si no pasa nada, entonces
“¿para qué diablos voy a aventarme al agua?”.
- “Tienes que vencer tus miedos”
- “Si fuera tan sencillo, ni siquiera tendrías que decírmelo”
- Se nos enseña a evitarlo, pero muy pocas veces a saber qué hacer con él cuando surge.

24 de septiembre de 2013

LA FANTASIA...

La fantasía guarda la más estrecha relación con el deseo, El deseo tiene su origen y su modelo en la experiencia de satisfacción, a partir de la cual el objeto de deseo se halla irremediablemente perdido, instaurándose la falta.

Deseos insatisfechos son entonces las fuerzas pulsionales de las fantasías, y cada fantasía singular es un cumplimiento de deseo, una rectificación de la insatisfactoria realidad.

Esta realidad exterior, a la cual el sujeto debe volcarse forzado por la necesidad, instaura el principio de realidad, que impone la renuncia a una cuota de placer. Este renunciamiento doloroso, por cierto, no se consuma sin asegurar una compensación, a saber la fantasía.

El hombre se ha reservado la fantasía, una actividad psíquica que le permite seguir gozando de esa libertad que el principio de realidad ha obligado a ceder.

Freud propone entender la fantasía como los parques naturales que preservan todo aquello a lo cual el hombre se ha visto a renunciar, no sin disgusto, en pos de alcanzar fines utilitarios.

El reino de las fantasías es semejante a uno de estos parques sustraído al principio de realidad. Las fantasías permiten la adquisición del placer, independientemente de la realidad.

Podemos preguntarnos en este punto entonces ¿por que no puede este placer ser satisfecho sin más en la realidad exterior? ¿Por qué el deseo al no encontrar posibilidad de satisfacción real se vuelca a las fantasías como medio de satisfacción?

Quizás podemos pesquisar la respuesta en los sueños nocturnos, que al igual que las fantasías son una manifestación del inconsciente.




12 de septiembre de 2013

No existen genes de la maldad: Feggy Ostrosky


No existen genes de la maldad: Feggy Ostrosky



Son muchos los factores que influyen para que alguien sea un criminal. Algunos especialistas están convencidos de que si la ciencia fuera capaz de comprender la neurobiología de la violencia, la sociedad podría tomar medidas para contenerla.
Feggy Ostrosky ha dedicado su vida a la relación entre el cerebro y la conducta humana. Entre sus estudios se encuentran algunos realizados a asesinos seriales y otros individuos extremadamente violentos, tanto en prisión como fuera del ambiente carcelario, para comprender cómo funciona la mente de un criminal.

La doctora Ostrosky es psicóloga por la Facultad de Psicología de la UNAM, cuenta con estudios de posgrado en el Departamento de Trastornos de la Comunicación en la Universidad de Northwestern, Evanston, Illinois y  un doctorado en biomedicina en la Facultad de Medicina de la UNAM.
Es autora del libro Mentes Asesinas, la violencia en tu cerebro, en el cual analiza el caso de criminales célebres como la Mataviejitas, Ponchis, el niño sicario y el Caníbal de la Guerrero. Actualmente dirige el Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la UNAM.

¿Los cerebros de los criminales son diferentes?

El cerebro es el órgano de la conducta en todos los seres humanos, es el órgano con el que sentimos, pensamos y memorizamos, entre otras funciones y sus características funcionales son similares en todos nosotros.
Si tuviéramos enfrente dos cerebros, el de una persona normal y el de un asesino, a simple vista sería muy difícil encontrar diferencias en el tamaño de sus estructuras.  Sin embargo, recientemente hemos estudiado el metabolismo cerebral de individuos muy violentos, no necesariamente criminales sino policías judiciales o maridos golpeadores, mientras procesaban emociones de miedo o emociones morales.
En sus cerebros encontramos diferencias sutiles pero significativas en el volumen de la amígdala izquierda, una estructura subcortical que procesa emociones de miedo y que en ellos tiene un menor volumen.

¿Qué tecnologías se han desarrollado en los últimos años para explorar el cerebro de los criminales?

En los últimos 15 años, ha habido un desarrollo enorme de las técnicas para estudiar la estructura y la funcionalidad del cerebro. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus desventajas.
Por ejemplo, existen técnicas muy invasivas pero con muy alta resolución, en las que se colocan electrodos en el cerebro para ver lo que sucede ahí, estas técnicas solamente se utilizan para animales, como primates, no en humanos.
Para estudiar el cerebro humano disponemos de otras técnicas, algunas de ellas no tienen tan alta resolución pero sí aportan información importante. Las evaluaciones neuropsicológicas son pruebas científicas que se hacen con papel y lápiz y permiten ir mapeando cómo el cerebro procesa información o cuál es su rendimiento en pruebas de atención, memoria, lenguaje o funciones ejecutivas, que son las que permiten planear y organizar la toma de decisiones.
Hay otras llamadas técnicas de potenciales relacionados a eventos; estas nos permiten medir la actividad eléctrica cerebral asociada a cómo se procesa un estímulo. Ahí se observa, por ejemplo, el número de decisiones correctas que una persona puede tomar en un minuto o qué pasa en el cerebro cuando procesa una emoción, como el miedo, por ejemplo.
Otra técnica de reciente creación es la de resonancia magnética funcional, la cual permite estudiar el metabolismo cerebral, captando la cantidad de oxígeno que el cerebro está utilizando mientras procesa información. La combinación de todas estas técnicas nos ayuda a tener una idea más clara de lo que sucede en el cerebro de un criminal.

¿Existe un componente genético?

También he estudiado la genética. Sí hay un factor genético, pero no existen genes del mal. Los genes juegan un papel importante en la bioquímica del cerebro y en cómo se comunican las neuronas, y esto a su vez influye en la conducta. Hay neurotransmisores  que regulan el estado de ánimo y el temperamento como la serotonina, la dopamina o la norepinefrina. Estos neurotransmisores determinan que una persona sea muy atrevida y le guste el riesgo o que, por el contrario, sea muy precavida y cautelosa.

¿Las experiencias tempranas de violencia influyen en la conducta criminal?

encontramos que las historias de abuso físico, psicológico, de negligencia o de indiferencia, hacen que los genes de violencia se prendan, en las personas que tienen una susceptibilidad genética.
Las estructuras cerebrales donde se producen las emociones son muy primitivas y antiguas; mientras que las zonas frontales y prefrontales del cerebro, que son más recientes en la evolución, son las que controlan la apropiada expresión de las emociones.
Precisamente por ser de más reciente evolución, esas áreas, en todos los seres humanos, se encuentran sujetas a procesos de maduración cerebral y de aprendizaje que son progresivos y pueden verse afectadas por el medio ambiente, por ejemplo, experiencias muy tempranas de abuso, podrían afectar el desarrollo de esta corteza prefrontal.
Las experiencias tempranas de violencia o abuso antes de los tres años, generan estrés y este produce un exceso de cortisol en el organismo que afecta el desarrollo y la maduración de estructuras como el hipocampo y la amígdala.

¿Cómo repercuten los estilos de crianza en la personalidad futura?

Los estudios también han revelado que los estilos de crianza de un individuo influyen de manera importante en su personalidad futura y en si éste se vuelve criminal o no. Puede haber estilos de crianza sumamente permisivos o indiferentes. En los individuos violentos que se han estudiado en el laboratorio, se han encontrado estilos de crianza sumamente permisivos o, por el contrario, muy dictatoriales.
Varios de los criminales que yo he entrevistado, me dicen que su mamá era una santa y que siempre les compraba todo lo que querían; aunque no tuvieran los medios económicos, ella hacía todo lo posible por complacerlos. Por otro lado, el estilo de crianza dictatorial, sumamente rígido en donde se piensa que la palabra del padre o la madre es la ley, tampoco funciona porque genera gente hostil, con poco autocontrol y poca responsabilidad social.
Esos estilos de crianza no enseñan a las personas a tener autocontrol. El estilo de crianza que funciona es poner límites, que haya reglas pero que éstas sean negociables de acuerdo a la personalidad individual.

¿Por qué es importante que la ciencia estudie el cerebro de los criminales?

La ciudadanía actualmente no sabe que hacer con toda la violencia que se vive en nuestra sociedad, hay niños abandonados en la calle o personas con carencias y si los ciudadanos no hacemos nada esa violencia se nos va a regresar en forma de individuos criminales.
Nosotros hemos identificado periodos críticos en el desarrollo de un individuo violento o criminal, uno a los tres años, otro a los cinco o seis y uno más a los trece años, de manera que se pueden desarrollar programas de intervención tempranos en los que se modifique la forma de interacción del individuo con su cuidador primario y con los maestros.
En los próximos años, la ciencia seguirá estudiando al cerebro y la conducta de los criminales para conocer mejor los factores de riesgo, tanto biológicos como medioambientales, que se presentan en las diferentes etapas del desarrollo con el fin de aportar nuevas estrategias de intervención.

CEDAFI


4 de septiembre de 2013

¿Por qué los adolescentes son rebeldes?


¿Por qué los adolescentes son rebeldes?






Ricardo, todos los días discute con sus padres, pues a pesar de tener dos relojes despertadores, dice que “no los escucha” y ellos materialmente lo arrancan de las cobijas para ir a la escuela a las seis de la mañana.
Fernanda, dejó de ser la niña tierna y desde que se junta con sus nuevas amigas de la prepa no obedece ni hace sus quehaceres de la casa.
Rodrigo, es muy creativo e inteligente, pero a pesar de ello, todas las mañanas hace grandes esfuerzos por poner atención en las clases y ha tenido varios reportes por estar distraído en el salón.
Esperanza, tuvo un romance con Adal y se le ocurrió la idea de enviarle un video en donde posa semidesnuda con tal de volver a recuperarlo, un par de días más se enteró que éste circula por toda la escuela a través de las redes sociales.
Pedro, “el ardilla”, así lo conocen sus amigos, termino con un brazo fracturado al practicar parkour, lo que él llama su disciplina o filosofía de vida. Este percance sucedió después de saltar de un edificio a otro de azotea a azotea.


Ricardo, no es un chico perezoso, pero “no es capaz de levantarse porque su reloj biológico” (El reloj interno, 2011) le pide de forma natural, descansar más tiempo.

3 de septiembre de 2013

Qué son los Terrores Nocturnos: Síntomas y Tratamiento


                Qué son los Terrores Nocturnos: Síntomas y Tratamiento.



Los terrores nocturnos son alteraciones del sueño caracterizadas por un terror extremo seguido de un brusco despertar que suele producirse en el primer ciclo de la noche, dos o tres horas después de que el niño haya conciliado el sueño durante la fase NREM.
El pavor nocturno es un trastorno que suele producirse principalmente en niños (si bien hay casos de adultos) estimándose que entre el 1% y el 6% de los niños sufre alguna vez un episodio de terror nocturno.
Si bien a menudo suele confundirse con las pesadillas, lo cierto es que se tratan de alteraciones muy distintas.
¿Qué son los terrores nocturnos?
Lo adelantábamos al principio, el terror nocturno es un trastorno del sueño en el que el niño pasa bruscamente de estar profundamente dormido a una agitada actividad caracterizada por la sudoración, la taquicardia, la hiperventilación y, en algunos casos, el forcejeo.
Por lo general durante los episodios de terror nocturno el niño mantiene los ojos abiertos con una mirada de pánico con evidentes síntomas de terror y ansiedad y, aunque suele emitir gritos y gemidos, lo cierto es que en la mayoría de los casos no se encuentra despierto. Por ello muchas veces no responden a los estímulos externos (normalmente procedente de sus padres) pareciendo confusos y llegando a tardar varios minutos en reaccionar.
La amnesia es un factor muy común en los episodios de pavor nocturno. Por lo general, la mayoría de los niños no son capaces de explicar lo que sucedió a la mañana siguiente. Es muy habitual que no recuerden nada y, si recuerdan algo, suele tratarse de recuerdos aislados y borrosos.
¿Cuáles son los factores que provocan los terrores nocturnos?
Si bien es cierto que no parece haber una única causa responsable de los terrores nocturnos, existe una serie de factores que influyen enormemente en los pavores nocturnos.
En primer lugar, tenemos que hablar de los factores hereditarios: alrededor del 80% de los niños que padecen terrores nocturnos tienen familiares cercanos que presentaron este trastorno, lo que parece indicar una causa genética para esta alteración del sueño.

La ansiedad y el estrés son dos de las principales causas de los terrores nocturnos. Por lo general, situaciones de ansiedad vividas durante el día inducen al niño a acostarse en un estado de agitación, predisponiendo a estos episodios.
Cansancio, falta de sueño, enfermedades, fatiga, problemas familiares, entornos conflictivos… son otros de los síntomas que suelen presentar los niños con terrores nocturnos.

En los adultos, todo indica a que existe una relación entre los terrores nocturnos y el consumo de determinadas sustancias como el alcohol o los ansiolíticos ya que suelen alargar las fases de sueño lento que son en las que normalmente aparecen estos episodios.

Tratamiento psicológico de los terrores nocturnos
Los terrores nocturnos causan verdadero pánico en los adultos, incapaces de consolar a sus hijos. Despertar bruscamente al niño no está recomendado ya que puede llegar a atacar a sus padres.
Permitir que trascurra el terror nocturno bajo vigilancia es lo más efectivo. Al cabo de varios minutos el niño abandonará este estado de agitación y volverá a dormirse (recordando al día siguiente poco o nada de lo ocurrido).
Por norma general, los terrores nocturnos desaparecerán al cabo del tiempo y no necesitan tratamiento. Por tanto, bastaría simplemente con reducir el estrés y la ansiedad a la que se encuentra sometido el niño y establecer una buena rutina para ir a dormir. Ahora bien… ¿Cuándo es recomendable acudir a un especialista?
·         Cuando los episodios de terrores nocturnos son crónicos.
·         Cuando el niño se ha lastimado a si mismo o a sus padres durante los episodios.
En estos casos, el tratamiento psicológico de los terrores nocturnos es la mejor opción, tanto para el niño como para sus progenitores.
 Aqui en CEDAFI te brindamos la ayuda para superar esto. llamanos...