27 de septiembre de 2013

CONSTRUYENDO HABILIDADES SOCIALES EN NUESTROS HIJOS

Prepáralos para hacer y mantener amigos: Construir habilidades sociales


La sociabilidad forma parte esencial en el desarrollo integral de cualquier persona. Como parte del desarrollo se espera que los niños maduren físicamente cognitiva y emocionalmente. En el tiempo que llevo como terapeuta he sido espectadora de muchos de los problemas que presentan niños y jóvenes en su proceso de sociabilidad. 
Por ejemplo, chicos que por su personalidad libre y desinhibida tienen facilidad para iniciar una conversación o un juego con otros compañeros, pero al poco tiempo, esa “nueva amistad” desaparece. El inicio les resulta fácil, pero el poder crear amistades más profundas y mantenerlas, se vuelve imposible.


También existe la situación en la que los chicos están esperando que sean los otros quienes los inviten a participar y que, como lo hacen los adultos, los estén motivando a que se integren a una actividad o juego. Pero lamentablemente hay que recordar que los niños, no son adultos y es muy probable que después de dos intentos, los dejen en paz y se vayan a jugar con otros compañeros y/o por su cuenta.
He visto también estos niños que son sumamente inseguros y han estado acostumbrados a jugar solos y muchas veces pareciera que es por decisión propia, pero en otras ocasiones uno puede darse cuenta que es por gran temor a ser rechazado, a miedo por no saber qué decir, y/o por un experiencia anterior desagradable que los lleva a no querer y poder intentar integrarse socialmente.

Como estos ejemplos hay más y por supuesto, diferentes, pero lo que es importante entender es que en todas estas situaciones los chicos no se la están pasando bien y quizás, por más que quieran salir de la situación, no saben por un lado “qué es exactamente lo que está pasando, y por otro no saben cómo. Es ahí donde podemos decir que interviene la necesidad de apoyarlos a desarrollar habilidades sociales.

 Las habilidades sociales nos permiten expresar nuestros sentimientos opiniones y derechos de un modo adecuado a la situación y respetando lo mismo en los demás. Incluye la capacidad para manejar problemas inmediatos, reconocer, en su justo valor, las propias fortalezas y dificultades, ponerse en el lugar del otro, saber tolerar la frustración, tolerar la espera, aprender a compartir, entre otros. Y te preguntarás ¿qué podemos hacer como padres y adultos?.

 Te presentamos 10 estrategias para favorecer en los chicos su proceso de sociabilidad:

 1. Observa al chico cuando interactúa con otros compañeros y/o familiares. Esto ayudará a entender qué es lo que hace bien y cuáles son los problemas que tiene al momento de relacionarse socialmente.

2. Promover el uso de claves sociales, acercarse cuando esté jugando con otros compañeros y dar un modelamiento de cómo se hace (esperar turnos, ver a la otra persona a los ojos, compartir y pedir el material o juguetes).

 3. Modelar comportamientos positivos. Ejemplificar aquellos que le gustaría que imitara, por ejemplo no hablar cuando otros hablan, guardar el material después de utilizarlo, invitar a otros a jugar. Al hacerlo, evitar ser crítico. Estar atento si lo logra para reconocerlo y ofrecer comentarios positivos sobre esta conducta

. 4. Dar obligaciones específicas que puedan fomentar la responsabilidad y que experimente el éxito (si es en la escuela que sea el encargado de borrar el pizarrón, entregar trabajos. Si es en la casa, que sea él quién invite a los familiares, ayude hacer la lista del supermercado, etc.).
 5. Cuando trabaje en equipo dentro del salón de clases o con sus hermanos o amigos al jugar o hacer un proyecto, especifique quién será el responsable de algo en particular de la actividad y quién del otro. Lo anterior para favorecer el respeto de turnos, y fomentar el liderazgo positivo

6. Promueva actividades que requieran relacionarse con el otro. El ambiente puede promover la competencia sana, donde el chico establezca metas y retos así como celebre sus logros y triunfos. Debe aprender a valorar su progreso en función de la forma en que se comportaba antes, no del comportamiento de los demás.

7. Estar atento a que las expectativas que el chico se impone o que el medio ambiente le presenta sean realistas, donde puedan planear (predecir), estructurar y clarificar los objetivos y la manera en que puede cumplirlos
. 8. Promover y respetar la toma de decisiones, si es necesario ayudarle a que planee y analice, pero sin tomar la decisión por él. Esto, por ejemplo, se puede impulsar cuando presenta una duda o tiene un conflicto con alguien pedir que explique qué sucedió, cómo se sintió, cómo podría solucionar el problema, analizar los pros y los contras de esa decisión.

 9. Apoyar a que reconozca que una situación, los sentimientos o acciones de una persona y uno mismo, no son totalmente positivos o negativos, buenos o malos, sino que todo tiene sus partes buenas y malas, es decir, que sea capaz de tolerar la ambivalencia afectiva que esto produce.

 10. Promover la demora de deseos en situaciones cotidianas, así como apoyar a que logre buscar alternativas u opciones prácticas para solucionar alguna situación difícil y a las ventajas de ser persistente, identificando a la vez que dentro de esta misma persistencia se necesita ser tolerante y paciente.

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