Prepáralos para hacer y mantener amigos: Construir
habilidades sociales
La sociabilidad forma parte esencial en el desarrollo
integral de cualquier persona. Como parte del desarrollo se espera que los
niños maduren físicamente cognitiva y emocionalmente. En el tiempo que llevo
como terapeuta he sido espectadora de muchos de los problemas que presentan
niños y jóvenes en su proceso de sociabilidad.
Por ejemplo, chicos que por su
personalidad libre y desinhibida tienen facilidad para iniciar una conversación
o un juego con otros compañeros, pero al poco tiempo, esa “nueva amistad”
desaparece. El inicio les resulta fácil, pero el poder crear amistades más
profundas y mantenerlas, se vuelve imposible.
También existe la situación en la que los chicos están
esperando que sean los otros quienes los inviten a participar y que, como lo hacen
los adultos, los estén motivando a que se integren a una actividad o juego.
Pero lamentablemente hay que recordar que los niños, no son adultos y es muy
probable que después de dos intentos, los dejen en paz y se vayan a jugar con
otros compañeros y/o por su cuenta.
He visto también estos niños que son sumamente inseguros y
han estado acostumbrados a jugar solos y muchas veces pareciera que es por
decisión propia, pero en otras ocasiones uno puede darse cuenta que es por gran
temor a ser rechazado, a miedo por no saber qué decir, y/o por un experiencia
anterior desagradable que los lleva a no querer y poder intentar integrarse
socialmente.
Como estos ejemplos hay más y por supuesto, diferentes, pero
lo que es importante entender es que en todas estas situaciones los chicos no
se la están pasando bien y quizás, por más que quieran salir de la situación,
no saben por un lado “qué es exactamente lo que está pasando, y por otro no
saben cómo. Es ahí donde podemos decir que interviene la necesidad de apoyarlos
a desarrollar habilidades sociales.
Las habilidades
sociales nos permiten expresar nuestros sentimientos opiniones y derechos de un
modo adecuado a la situación y respetando lo mismo en los demás. Incluye la
capacidad para manejar problemas inmediatos, reconocer, en su justo valor, las
propias fortalezas y dificultades, ponerse en el lugar del otro, saber tolerar
la frustración, tolerar la espera, aprender a compartir, entre otros. Y te preguntarás ¿qué podemos hacer como padres y
adultos?.
Te presentamos 10
estrategias para favorecer en los chicos su proceso de sociabilidad:
1. Observa al chico
cuando interactúa con otros compañeros y/o familiares. Esto ayudará a entender
qué es lo que hace bien y cuáles son los problemas que tiene al momento de
relacionarse socialmente.
2. Promover el uso de claves sociales, acercarse cuando esté
jugando con otros compañeros y dar un modelamiento de cómo se hace (esperar
turnos, ver a la otra persona a los ojos, compartir y pedir el material o
juguetes).
3. Modelar comportamientos
positivos. Ejemplificar aquellos que le gustaría que imitara, por ejemplo no
hablar cuando otros hablan, guardar el material después de utilizarlo, invitar
a otros a jugar. Al hacerlo, evitar ser crítico. Estar atento si lo logra para
reconocerlo y ofrecer comentarios positivos sobre esta conducta
. 4. Dar obligaciones específicas que puedan fomentar la
responsabilidad y que experimente el éxito (si es en la escuela que sea el
encargado de borrar el pizarrón, entregar trabajos. Si es en la casa, que sea
él quién invite a los familiares, ayude hacer la lista del supermercado, etc.).
5. Cuando trabaje en
equipo dentro del salón de clases o con sus hermanos o amigos al jugar o hacer
un proyecto, especifique quién será el responsable de algo en particular de la
actividad y quién del otro. Lo anterior para favorecer el respeto de turnos, y
fomentar el liderazgo positivo
6. Promueva actividades que requieran relacionarse con el
otro. El ambiente puede promover la competencia sana, donde el chico establezca
metas y retos así como celebre sus logros y triunfos. Debe aprender a valorar
su progreso en función de la forma en que se comportaba antes, no del
comportamiento de los demás.
7. Estar atento a que las expectativas que el chico se
impone o que el medio ambiente le presenta sean realistas, donde puedan planear
(predecir), estructurar y clarificar los objetivos y la manera en que puede
cumplirlos
. 8. Promover y respetar la toma de decisiones, si es
necesario ayudarle a que planee y analice, pero sin tomar la decisión por él.
Esto, por ejemplo, se puede impulsar cuando presenta una duda o tiene un
conflicto con alguien pedir que explique qué sucedió, cómo se sintió, cómo
podría solucionar el problema, analizar los pros y los contras de esa decisión.
9. Apoyar a que
reconozca que una situación, los sentimientos o acciones de una persona y uno
mismo, no son totalmente positivos o negativos, buenos o malos, sino que todo
tiene sus partes buenas y malas, es decir, que sea capaz de tolerar la
ambivalencia afectiva que esto produce.
10. Promover la
demora de deseos en situaciones cotidianas, así como apoyar a que logre buscar
alternativas u opciones prácticas para solucionar alguna situación difícil y a
las ventajas de ser persistente, identificando a la vez que dentro de esta
misma persistencia se necesita ser tolerante y paciente.
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